Historias

«Yo no soy racista, pero…»

«Yo no soy racista, pero…»

Pedro Cuevas Moreno

4 agosto, 2020

Comenzamos lanzando una pregunta al aire: si tuvieran que quedarse con una frase racista, ¿cuál sería vuestra favorita? En mi caso, lo tengo claro. «Yo no soy racista, pero…». No hace falta decir nada más, ni terminar los puntos suspensivos. Indudablemente ocupa el top por su sencillez, por su significado, por el retrato personal y por la pizca cómica que suscita. La frase va más allá de la dudosa fiabilidad que transmite el «pero» y consigue sorprendernos con lo siguiente a la conjunción. Bien usando clásicos como el «soy realista» y «soy ordenado» o con microracismos evolucionados al estilo «los moros son todos machistas» o «los gitanos son sucios».

Sea cual sea la elegida, está claro que la lista es infinita. Y que todo lo que precede al «pero» anula lo anteriormente dicho. Esto es lo que el grupo ParquesVR ha querido señalar mediante su nueva canción y videoclip. Un tema donde se retrata, con cierto toque humorístico, las contradicciones de aquellas personas que niegan ser racista, pero que acto seguido confirman serlo.

 

 

«Yo no soy racista, pero en realidad, reciben más ayuda que todos lo demás». «Yo no soy racista, pero la verdad, todos lo que vienen, vienen a robar». Y así, seguido de un ritmo a base de «pero, pepero, pero…» denuncia otras afirmaciones y estereotipos surgidas a través de la conjunción, como por ejemplo: «Yo no soy machista, creo en la igualdad» o referidas a la vestimenta femenina.

 

MICRORACISMOS Y LAS MALAS LENGUAS

En cierto modo, hay que tomárselo con humor. De por sí, ya resultan bastantes cómicas las frases de este estilo. Al igual que la capacidad de síntesis para englobar a comunidades, culturas y géneros a una expresión. Aunque no por ello debemos dar lugar a su cotidianeidad pese a que nuestra intención verse en la buena fe. Los microracismos son comportamientos interiorizados, invisibles y cuya fuente se nutre de los prejuicios y estereotipos.

 

  • Los gordos son simpáticos
  • Las mujeres conducen peor que los hombres
  • Deja de hacer mariconadas
  • Trabajo como un negro
  • Te han engañado como a un chino
  • No hay moros en la costa

 

¿Cuál de todos ellos te suena más? ¿Cuántos has llegado a utilizar? ¿Somos consciente de lo que decimos? Las malas lenguas están arraigadas y los estereotipos y las expresiones cotidianas con tintes racistas se multiplican. Yo mismo, más de una vez, he utilizado alguno de los ejemplos mencionados anteriormente. No hablemos ya de escucharlas. Sin embargo, nunca me he parado a cuestionarme de donde vienen esas expresiones y si realmente resulta tan sencillo engañar a un chino o si la costa está libre de peligro al no haber moros.

Parece ser que en el Siglo XIX si era fácil engañar a los chinos. Según una, de las dos hipótesis existentes acerca de la expresión, los británicos y el colonialismo serían sus precursores. Cuando el guano (excremento de aves) comenzó a usarse como fertilizante para tierras de cultivo, los británicos llevaron hacia Perú en una nueva forma de esclavitud a trabajadores chinos que, sin saber las condiciones de trabajo y las condiciones que iban a padecer, fueron engañados como menciona la expresión.

La otra hipótesis barajada data de la época de Marco Polo y a sus numerosos beneficios en los intercambios comerciales con los nativos del país Asiático. Mientras que, respecto a «no hay moros en la costa», la frase se popularizó durante el tiempo que las costas españolas del mediterráneo fueron asoladas por piratas musulmanes y su uso servía para tranquilizar desde los puesto de vigilancia ante un posible ataque.

Sea como fuera, los años pasan, las expresiones continúan y su significado de exclusión y de diferenciación es invisible ante la mirada. Su presencia en la sociedad no nos escandaliza. Ni nos inmuta la supremacía que supone una cultura sobre otra por el mero hecho de la seguridad y comodidad que aporta a la cultura autóctona. Por ello mismo, confío que con el tiempo suceda al similar con «Yo no soy racista, pero…» y se perpetúe en la sociedad, aunque con matices: «Yo no soy racista, pero expresarse de esa forma sí lo es» o «Yo no soy racista, pero mi sociedad sociedad sí».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies