Historias

Una opción sexual sin etiquetas

Una opción sexual sin etiquetas

Cristina Jaramillo Sánchez

10 diciembre, 2019

La sexualidad es una construcción psíquica y socio-cultural que va más allá de lo biológico. Un fenómeno que a lo largo de nuestra historia ha ido cambiando de manera considerable el modo de ser comprendida, dando paso a estilos más represivos o libres según el momento cultural.

En base a esto, han existido grandes momentos de cambios de paradigma que provocaron grandes modificaciones culturales sobre lo sexual como la creación del psicoanálisis, la aparición de las Enfermedades de Transmisión sexual (ETS) o  la llegada de la llamada era digital.

Pero si existe un momento en nuestra historia que haya transformado el pensamiento sobre las relaciones sexuales es la década de transición entre los llamados Millennials y la generación Z, es decir, los jóvenes nacidos entre el 2000 y el 2012 aproximadamente, nativos digitales y marcados por un pensamiento libre, la búsqueda de igualdad de género y una visión globalizada e inclusiva de la sexualidad, que va más allá de tener libertad a la hora de elegir con quien estar (hetero, homo o bisexual),  experimentando y conociendo la identidad sexual de un modo más fluido, libre y sin etiquetas.

En este contexto, encontramos una orientación sexual, cada vez más notable entre los jóvenes, conocida como PANSEXUALIDAD y caracterizada por la atracción sentimental, romántica o sexual, centrada en las cualidades hacia individuos independientemente de su género (masculino – femenino) u sexo (hombre – mujer). Se compone con el prefijo pan-, que significa todo y la palabra sexualidad.

La gente que se considera pansexual no restringe su sexualidad a las personas que se sienten atraídas por el  género opuesto (heterosexualidad), por el mismo género (homosexualidad) o los géneros binarios (bisexualidad). Así mismo, los pansexuales, también llamados omnisexuales, se sienten atraídos por hombres y mujeres  intersexuales, transexuales, intergéneros u otras orientaciones sexuales, que no se encuentran dentro del espectro masculino ni femenino.

El origen de este término se le atribuye al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, pero ha vuelto a ponerse de moda en el siglo XXI gracias a las declaraciones públicas de algunas estrellas como Miley Cyrus, quien afirmó en una entrevista para la revista PAPER que: “Estoy abierta a todo aquello que conlleve consentimiento y que no involucre a un animal, siempre y cuando sean mayores de edad. Todo lo que sea legal, me parece bien. Vamos, estoy de acuerdo con intentarlo con cualquier adulto, cualquier persona mayor de 18 años que quiera amarme. No me identifico como chico o chica y no necesito que mi pareja se identifique como chico o chica”. Así mismo podemos encontrar otros ejemplos de famosas como Bella Thorne o la rapera y actriz Angel Haze entre otros.

Esta orientación sexual tiene su propia bandera identificativa, conformada por tres bandas que representan:

 

Azul: aquellos que se identifican dentro del espectro masculino.

Rosa: aquellos que se identifican dentro del espectro femenino.

Amarilla: atracción hacia los géneros no binarios (esto es, los que no se identifican estrictamente con las palabras en masculino o femenino) como andrógino, transgénero o intersexual.

 

 

Debemos de tener clara la diferencia entre bisexual y pansexual.

Alguien bisexual es, en resumidas cuentas, aquel que se siente atraído por personas de los dos sexos, pero que definen el sexo de las personas asociandolo a una carga de género: las mujeres son femeninas y los hombres masculinos, es decir los bisexuales siguen reconociendo la existencia del género asociado al sexo como algo importante.

Por el contrario, alguien pansexual no tiene en cuenta ni el sexo de un sujeto, ni la manera en la que su comportamiento sea amolda más o menos a un género masculino o femenino. Simplemente siente atracción por la persona.

A pesar de ello y de que ambos términos están recogidos dentro del colectivo LGBT, a día de hoy, siguen existiendo controversias entre ambos, ya que algunas personas se denominan bisexuales y se sienten sexualmente atraídas por transexuales u otros géneros no binarios, pero existe una clara diferencia entre estas dos orientaciones sexuales que debemos de tener clara: los pansexuales se fijan mucho más en la personalidad que en el sexo o género de una persona.

En definitiva, más allá de términos, en la actualidad tendemos a etiquetar a las personas para lograr comprenderlas, pero cuando no podemos establecer un juicio claro de la sexualidad de alguien para colocarlo mentalmente en una parte de nuestro mapa, tendemos a rechazarlo o ignorarlo, demostrando así, que a pesar de evolucionar hacia pensamientos muy liberales, aún nos quedan caminos que recorrer para mostrar libremente y sin necesidad de clasificar a personas con nuevas orientaciones sexuales como la Pansexualidad.

1 COMENTARIO
  • Avatar
    Alejandra
    Responder

    Normalmente no utilizo etiquetas para amar a alguien, pero si acepto que soy Pansexual

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