Historias

Tabués, mitos y desinformación sobre el VIH y el SIDA

Tabués, mitos y desinformación sobre el VIH y el SIDA

Pedro Cuevas Moreno

15 enero, 2020

En la sociedad de la sobre información, los clicks y el consumo masivo, todavía continúan los tabúes, los mitos y la desinformación. Vivimos en una doble moral. Estamos bombardeados por imágenes sexualizadas, pero nos dan miedo las palabras como SEXO. Parece mentira que cuatro letras y un acto de vida provoque tal sensación de incomodidad, cuando existen pocas cosas más naturales que la innombrable. Pocas cosas más suscitadores de libertad. Al igual que existen pocas temáticas que transmitan más rechazo. Una problemática expansiva de falsas creencias y mitos contaminantes. Los tabúes, un germen cuya prevención y erradicación pasa por una vacuna educacional e informativa.

Transcurren los años y no aplicamos la solución. Hablar de sexo es un problema en muchas partes del mundo, pero solo es la punta del iceberg. Debajo de la temática observamos la verdadera densidad del conflicto. Y es que su ocultación e ignore impiden una educación adecuada. De esta forma, nos vemos condenados al hundimiento y sumersión en otra dimensión. Una dimensión de desconocimiento, donde enfermedades como el VIH y el SIDA, erróneamente, comparten conceptos; donde la falta de información provoca discriminaciones y estigmatización de colectivos; y donde su prevención se sigue retardando.

Desde los primeros diagnósticos allá por el año 1981 en Estados Unidos, pasando por el descubrimiento del virus en 1983, hasta llegar a la actualidad, su evolución ha sido constante. Los avances no han dejado de multiplicarse e incluso los científicos lograron que una persona, identificada únicamente como ‘el paciente de Londres‘, superase la infección de VIH. A pesar de ello, la realidad es otra. Los avances contrastan con la creencia homófoga y con la falta de apoyos derivada de una nula educación sexual que considera hablar sobre preservativos un tema diabólico. Pasos hacia atrás que, por mucho progreso, fomentan la ignorancia.

 

DESMONTANDO MITOS

El VIH y el SIDA no son sinónimos. Más bien, son dos conceptos diferentes. Las personas que padecen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) no siempre llegan a tener SIDA, pues el primero es el causante del segundo, que, no llegaría a prosperar, si se realiza un diagnóstico temprano y un tratamiento médico adecuado.

En este punto, Hugo Alonso, miembro de la Junta Directiva de Fundación Triángulo y responsable de salud, hace hincapié en la importancia de un diagnóstico precoz. Una forma de asegurar que “la persona afectada pueda tener una esperanza de vida y una calidad en la misma durante el tratamiento como cualquier otra persona. Es fundamental”.

En profundidad, el VIH vendría a ser el virus que se transmite a través del contacto directo de fluidos. El causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA); un conjunto de síntomas manifestados en la etapa más avanzada de la infección, cuando el sistema inmunitario está muy debilitado y nuestro cuerpo no puede defenderse de otras enfermedades.

 

TRANSMISIÓN

La sangre, el semen, el flujo vaginal y la leche materna. Los cuatro fluidos que transmiten el virus directamente. Las formas derivan desde una transfusión sanguínea hasta el hecho de mantener relaciones sexuales sin protección. Todo aquello que venga vía sexual, sanguínea y materno infantil, alejado de las creencia de contagio y transmisión por contacto en ambientes sociales.

Por ejemplo, estrechar la mano o beber del mismo vaso no son factores de riesgos. Se suman a la larga lista de rumores y mitos, como: los mosquitos. Este insecto volador ocupa una de las mayores creencias a cerca de la patología, pues su picadura, gracias a las historias concurridas en el boca a boca y falta de información, podría transmitir el virus. Un bulo más que, según el Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, “no se puede transmitir por picaduras de mosquitos ni de otros insectos. Incluso si el virus entra en un mosquito o en otro insecto que chupe o pique, no se puede reproducir en el insecto. Puesto que el insecto no puede ser infectado por el VIH, tampoco puede transmitirlo al siguiente humano del que se alimente o al que pique”.

“En el momento actual, efectivamente, existen muchos mitos y mucho desconocimiento. La gran parte de ellos redundan en el mayor estigma de la población que vive con el virus. Sobre todo en la población juvenil”, argumenta Hugo Alonso.

 

FALTA DE INFORMACIÓN

La falta de información actúa como pólvora que propaga bulos, no solo sobre las formas de transmisión, sino también sobre los colectivos. Preguntas como: “¿el VIH afecta solo a los homosexuales y usuarios de drogas?” detecta la estigmatización a la que sometemos a ciertos grupos sociales. Todo, por el desconocimiento y la desinformación que provoca “una discriminación brutal hacia las personas que viven con el virus”, afirma el responsable de salud de Fundación Triángulo. La respuesta ante esta pregunta la ofrece la ONUSIDA y concluye con un rotundo “no”. Además aclara que afecta a “cualquier persona que mantenga relaciones sexuales sin protección, comparta equipos de inyección o reciba una transfusión de sangre contaminada puede infectarse por el VIH. Los bebés también pueden contagiarse del VIH a través de sus madres durante el embarazo, el trabajo de parto, después del alumbramiento o a lo largo de la lactancia”.

Pensamientos disparatados que nos llevan a la discriminación; a creer erróneamente que sentirse atraído por una persona del mismo sexo incrementa las posibilidades de padecer la enfermedad. Sin embargo, los colectivos no son portadores de peligro y sí las malas prácticas. Por lo que normativas como la de Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Omán, Sudán y Brunéi, entre otros 17 países más enmarcados por sus restricciones según la ONUSIDA, debería ser erradicadas. No existir para eliminar las limitaciones de derechos que impiden la entrada o apoyan la deportación por ser portadores del virus.

 

PROYECTO PRUEBA RÁPIDA VIH DE FUNDACIÓN TRIÁNGULO

El objetivo no es normalizar la situación. Es concienciar y aumentar el conocimiento acerca del VIH y el SIDA. La información es el pilar fundamental. En primer lugar, para la prevención y posible tratamiento de los afectados. En segundo lugar, para la extinción de los mitos y bulos. Por ello, acciones como el Proyecto Prueba Rápida del VIH realizado por Fundación Triángulo en Extremadura son tan necesarios.

A esperas de una confirmación por parte del Servicio Extremeño de Salud para continuar su labor informativa y preventiva en el año 2020 con una nueva edición del proyecto, Hugo Alonso comenta el éxito del mismo. Un éxito que va más allá de “trabajar en el diagnostico precoz y la prevención”, sino que tiene que ver también con “la eliminación de los estereotipos sobre las personas que viven con el VIH” y el acceso informativo a la población rural.

 

“Cuando empezamos el proyecto en 10 localidades de la Comunidad Autónoma, a las que hemos visitado un mínimo de cuatro veces en el año, esperábamos que en algunas de las sesiones nos pudiésemos encontrar solos. Nuestra sorpresa ha sido que el proyecto ha cumplido plenamente con los objetivos. Hemos realizado más de 200 pruebas de VIH, la mayoría de ellas en zonas rurales. Una forma de romper lo tradicional, pues el servicio de prueba rápido se estaba haciendo en Cáceres y Badajoz. Por ello, en una Comunidad donde donde más del 70% de la población vive en zonas rurales, había que tener en cuenta que nadie estuviese más lejos de 50 o 40 km y contasen con un punto para hacerse la prueba”, concluye Hugo Alonso.

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