Historias

¿Qué es la lectura fácil? El derecho a entender el mundo

¿Qué es la lectura fácil? El derecho a entender el mundo

Mirada Social

20 febrero, 2020

El entorno en el que nos desenvolvemos cada día está repleto de información. Recibimos a gran velocidad una enorme cantidad de mensajes que provienen de múltiples canales. Mucha de esta información es importante para nuestra autonomía y es vital para cubrir nuestras necesidades en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, muchas personas tienen -y tenemos- problemas para enfrentarse a situaciones cotidianas que exigen la comprensión lectora: acceder a una convocatoria de trabajo, entender los requisitos para realizar algún trámite, una carta de la agencia tributaria, un programa festivo, el cartel de un evento o simplemente poder orientarse dentro de un edificio público. A lo largo de gran parte del día necesitamos comprender la información escrita que ofrece nuestro entorno, y en muchas ocasiones no se nos presenta en un formato accesible.

Y eso precisamente, la accesibilidad cognitiva, es lo que persigue la Lectura Fácil.

 

CONCEPTO, ORÍGENES Y EXPANSIÓN

¿Pero qué es exactamente? La Asociación Española de Normalización, antes conocida como AENOR, publicó en 2018 la norma UNE de Lectura Fácil, que la definía como el “método que recoge una serie de pautas y  recomendaciones relativas a la redacción de textos, al diseño, maquetación de documentos y a la validación de la comprensibilidad de los mismos, destinados a hacer accesible la información para las personas con dificultades de comprensión lectora”. Nada menos.

A pesar del desconocimiento general de esta poderosa herramienta de inclusión, hay que decir que no es algo nuevo. Su origen lo encontramos en Suecia, a finales de los años 60 del pasado siglo, cuando este país recibía una gran cantidad de inmigrantes y la Agencia Sueca de Educación decidió publicar el primer libro en Lectura Fácil (1968). Este experimento comenzó adaptando literatura pero pronto se extendió a textos administrativos, legislativos o de difusión.

A partir de la iniciativa sueca, esta técnica de redacción comenzó a expandirse por Europa gracias a la IFLA (Asociación Internacional de Bibliotecarios) o la asociación europea ILSMH (Liga Internacional de Asociaciones de Personas con Discapacidad Intelectual, actualmente conocida como Inclusion Europe). Ambas establecieron unas pautas de redacción para hacer información fácil de entender, y son las que se siguen hoy en día a la hora de adaptar cualquier texto.

En España existen entidades como la Associació Lectura Fácil (Cataluña), Lectura Fácil Euskadi y Plena Inclusión España, un referente esta última a la hora de hablar de Lectura Fácil, que realizan un trabajo excepcional para acercar la lectura y la información de interés al máximo número de personas. Incluso existe una editorial llamada La Mar de Fácil (Barcelona), que publica textos únicamente en Lectura Fácil y lo hace en castellano, catalán, euskera y gallego. Actualmente cuenta con más de 80 títulos.

 

EXTREMADURA NO SE QUEDA ATRÁS

En 2017, Plena Inclusión Extremadura creó la Oficina de Accesibilidad Cognitiva (OACEX) por iniciativa de la Dirección General de Arquitectura y, hasta nuestros días, trabaja por la difusión e implantación de esta gran herramienta de redacción. Desde entonces, nuestra región es una de las más activas, existen varias asociaciones y empresas que están manos a la obra acercando esta técnica a las personas que tienen problemas para entender textos y nuestra administración, en todos los niveles, está sensibilizada y decidida a apostar por la accesibilidad de la información. La labor que se lleva a cabo en nuestra región es conocida incluso en países latinoamericanos como Ecuador o Cuba, con los cuales se han llegado incluso a culminar proyectos de cooperación en este ámbito.

 

¿QUÉ VENTAJAS OFRECE LA ADAPTACIÓN DE TEXTOS A LECTURA FÁCIL?

Hay que destacar que la creación de textos en Lectura Fácil implica una serie de beneficios sociales más que necesarios para llegar a la inclusión de todas las personas, independientemente de sus capacidades. En primer lugar, porque supone democratizar la cultura y facilitar el acceso a información de interés para toda la ciudadanía, de forma que todas las personas puedan compartir ideas, experiencias y controlar su propia vida.

En segundo lugar, porque el mismo proceso de adaptación de un texto debe contar con el público al que se dirige. Todo documento, sea del ámbito que sea, debe ser revisado por personas con problemas de comprensión lectora, antes de ser publicado oficialmente. A esta revisión se le llama validación. Sólo un documento validado puede “sellarse” con el logo europeo de Lectura Fácil, y además, debe incluir en el listado de creadores a las personas que lo han validado.

 

Logo Europeo de Lectura Fácil
Logo Europeo de Lectura Fácil

 

Esto supone una de las más poderosas armas de inclusión y empoderamiento de las personas con discapacidad intelectual, uno de los colectivos a los que puede beneficiar esta técnica. Un colectivo que cree en ello y que demanda nuestro apoyo para formarse y poder trabajar en este sector. Prueba de ello es la Red de Accesibilidad Cognitiva, en la que muchas personas con discapacidad intelectual se están formando en validación de contenidos.

Hay que señalar -para no dejar a nadie atrás- que el público potencial lector de textos accesibles es mucho más amplio -con lo cual sus beneficios, mucho más grandes-: personas extranjeras con nivel bajo de español, personas con un grado muy bajo de alfabetización o personas mayores con problemas cognitivos. Busquen, solamente en nuestra comunidad, la nada desdeñable cantidad de clubes de lectura fácil en los que personas con problemas de salud mental encuentran refugio para vivir otras experiencias a través de la literatura.

 

Pero se puede ir más allá y aparcar etiquetas varias, pensando en cualquier persona: ¿somos capaces de entender a la primera un recibo de la luz? ¿y una sentencia o comunicación judicial?

Diseño para todos

 

La lectura fácil se adivina como una herramienta de comunicación que es necesario desarrollar. Exige un continuo reciclaje profesional y una investigación aún más exhaustiva para analizar sus resultados y las personas que tenemos algún papel en este ámbito tenemos una gran responsabilidad en ello. Porque a pesar de la trayectoria descrita y el aparente boom actual, la mayor parte de la sociedad no es sensible a su necesidad. Baste un dato: si en España se publican cada año unos 56.000 títulos literarios, en la actualidad solo hay unos 300 textos literarios adaptados a lectura fácil.  

Toda persona tiene derecho a su desarrollo integral y a las mismas oportunidades en todos los ámbitos de la vida social: empleo, educación, salud, ocio o cultura. Es necesario que se pongan en marcha los medios para garantizar una plena equiparación real en el ejercicio de los derechos, y una abolición de las barreras y dificultades existentes en el entorno -ya sean físicas, cognitivas o sensoriales-.

Ese proceso requiere del compromiso activo de los poderes públicos y de la sociedad. En esta línea no podemos quedarnos, por ejemplo, en la eliminación de barreras arquitectónicas. Debemos avanzar en el acceso a la información, elemento esencial en el libre desarrollo de la personalidad de todos los ciudadanos. A ello aspira la lectura fácil y las personas y entidades que se dedican a fomentarla.

Sigan atentos y atentas al camino que se está abriendo en Extremadura en este campo. Dará mucho que hablar.

 

CHESKU JIMÉNEZ

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies