Historias

NIÑOS, NIÑAS y ADOLESCENTES. No ‘menas’

NIÑOS, NIÑAS y ADOLESCENTES. No ‘menas’

Pedro Cuevas Moreno

23 enero, 2020

Imagina cruzar cientos o miles de kilómetros en busca de una oportunidad. Jugarte la vida en cada momento. Exponerte a temperaturas extremas y a situaciones denigrantes. Sufrir lo insufrible e inimaginable. Ahora, piensa que eres menor de edad y en el escaso período de tu vida huyes de la guerra, la pobreza o la trata de personas, entre otras tantas cosas. Sobrevives a cualquier circunstancia, mantienes tu esperanza intacta y, al final, quedas reducido a un mero acrónimo de la jerga policial cuyo significado engloba lo descrito anteriormente y se asocia a la delincuencia. Imagina ser un niño o una niña. Un Menor Extranjero No Acompañado. No ‘MENAS’.

En España, los últimos meses han estado sacudidos por bulos prefabricados y datos alejados de la realidad acerca de la inmigración. Desde la barra del bar, hasta la barra del Congreso. Mentiras por doquier adornadas con eufemismos, cuyo objetivo principal se basa en la invisibilización de colectivos. Y es que, el lenguaje y el vocabulario, usado como arma arrojadiza, actúa de forma hiriente. Un boomerang que golpea a víctimas silenciosas y regresa a las manos de su dueño con el fin cumplido: calar el mensaje en la sociedad y sembrar el pánico/odio a personas en extrema vulnerabilidad. En este caso, a niños y niñas en extrema vulnerabilidad, pues los Menores Extranjeros No Acompañados no dejan de ser eso. Niños y niñas.

 

DESINFORMACIÓN POPULAR: LA POLÍTICA SU PEOR ALIADO

El término, repetido hasta la saciedad durante la continua campaña electoral del 2019, hace referencia a los niños, niñas y adolescentes, menores de 18 años y de origen extranjero, que están en España sin el cuidado o acompañamiento de ningún adulto por motivos muy variados como: la pobreza, la guerra, las catástrofes naturales, la falta de oportunidades, la desestructuración familiar, la desprotección institucional y la persecución. Sus siglas, ‘MENAS’, denominan lo descrito anteriormente, pero su utilización deriva en una desvirtualización cosificadora y persecutoria alejada de los derechos básicos de la infancia. Al fin y al cabo, como menores que son, desean jugar, imaginarse en la piel de sus ídolos, ser un superhérore y salvar el mundo o cantar ante miles de personas. En definitiva, anhelan vivir tranquilamente. Vivir alejados del foco político y de los discursos despotricadores de bilis verde.

Parece que sufrir lo insufrible e inimaginable no es suficiente. También están sometidos a un acoso constante como hemos podido observar en diferentes actos que, después, han dado lugar a ataques en algunos centros como el de Hortaleza, donde la Policía Nacional procedió a la detonación de un artefacto explosivo al parecer arrojado desde las afuera del inmueble a su patio.

Un hecho que, para nada es aislado y se suma a una larga lista de comentarios xenófobos alentadores de odio, creadores de alarma social y propulsores de la desinformación popular. “Las manadas de ‘MENAS’” o “roban al español de a pie” son algunos de los ejemplos que hemos podido escuchar en repetidas ocasionas. Y no, no por repetir algo hasta la saciedad se convierte en verdad. En España hay más de 12.300 menores extranjeros que viajan solos, según el registro oficial del Ministerio del Interior, y aunque la cifra sea el doble que la registrada en el año 2017 no significa una relación directa con la delincuencia. Mucho menos deja de ser preocupante, ya que viven una situación de extrema vulnerabilidad. Además, a modo comparativo, resulta baja en relación con países como Alemania, donde entre 2015 y 2017, más de 70.000 pidieron asilo.

 

CARTA DE UN MENOR EXTRANJERO NO ACOMPAÑADO

Sidi Talebbuia, entre tantos, es uno de los que llegaron solos a España hace más de 20 años. Él llegó sin nadie. Sin su padres y con todo el camino por recorrer. En la actualidad, se presenta como abogado y defensor de los Derechos Humanos. Además de creador viral, sin ser su objetivo, de una carta vía Twitter donde relata su historia e identifica parte la problemática actual.

 

 

Lo llames como lo llames, como relata Talebbuia, “nunca dejará de ser eso… UN NIÑO”. Un niño que, a pesar de los cambios en las leyes para reforzar su protección, como la creación del registro o la regulación de las repatriaciones, dependen de las Comunidades Autónomas y siguen expuestos a situaciones vulnerables de incertidumbre y peligrosidad. Los Menores Extranjeros No Acompañados enfrentan como principales problemas la cuestión de la edad y su identificación como menores o mayores de edad, y la falta de recursos en los Centros de Protección.

 

PELIGROS Y PROBLEMAS DE LOS NIÑOS EXTRANJEROS NO ACOMPAÑADOS

En primer lugar, cuando llegan indocumentados encaran las pruebas para identificar su condición de menor. Mediante pruebas médicas son sometidos a un sistema de identificación, cuya garantía no es suficiente puesto que se trata de pruebas casi siempre radiológicas (radiación) que no dan resultados fiables ni evalúan su madurez psicológica.  Una barrera que, debido a la Ley de Seguridad Ciudadana, permite las llamadas “devoluciones en caliente”. De esta forma, las personas migrantes en situación irregular pueden ser expulsadas sin apenas tramitación. Otra posibilidad deriva dictamine dictar una orden de expulsión que implicaría su traslado a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) para después ser devueltos a su país.

Por otro lado, la falta de recursos en los Centros de Protección supone otro inconveniente que puede derivar en niños no acompañados viviendo temporal o permanentemente en la calle. Una situación que llega debido a condiciones que no garantizan el disfrute de sus derechos, pues una vez son identificados como menores de edad solo pueden ser retornados a su país, si tras una investigación y valoración, teniendo en cuenta su mejor interés, se concluye que el niño tiene una familia con capacidad e interés para cuidarlo. También si el país cuenta con los servicios sociales correspondientes. En el caso de que  la repatriación no sea posible, el niño pasa a ser tutelado por la Comunidad Autónoma correspondiente, que lo envía a un Centro de primera acogida, de manera temporal, hasta que se decida una solución relacionada con el acogimiento familiar o con una residencia.

Obstáculos y vivencias que no quedan solamente ahí. Impropias para niños que además sufren una cosificación a través de siglas contradictorias a la Convención sobre los Derechos del Niño. Niños y niñas que, como muestra la campaña de Accem, desean ser tratados como lo que son. Niños y niñas.

 

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