Historias

Más que hermanos, compañeros de vida

Más que hermanos, compañeros de vida

Cristina Jaramillo Sánchez

23 diciembre, 2019

Si nos paramos a pensar en las asociaciones relacionadas con el mundo de la discapacidad que existen en nuestra comunidad autónoma, seguro se nos vienen a la cabeza varios nombres de entidades fundadas por padres y madres, que un día se movilizaron con el fin de crear una entidad que mejorara la calidad de vida de sus hijos.

Pero más allá de las figuras paternales, existen otras personas claves en la familia de un discapacitado que pueden aportar grandes ideas para su desarrollo e inserción en la sociedad, destacando entre ellas, la persona a la que siempre se le cuenta todos los secretos, con el que se pelea, se juega y se crece: los hermanos.

En Extremadura, únicamente tenemos una fundación formada por hermanos y hermanas de personas con discapacidad intelectual, denominada, Fundación de Hermanos para la Igualdad y la Inclusión Social (FUNDHEX), una entidad que nació en 2008, bajo la iniciativa de cinco compañeros que creían firmemente en la posibilidad de engendrar ideas innovadoras y distintas a la de sus padres, con el fin de conseguir una inclusión real de personas con discapacidad intelectual y sus familias en Extremadura, aunque está ubicada físicamente en Mérida y Navalmoral de la Mata.

En palabras de Jorge Mena, presidente de FUNDHEX, entre los motivos de su creación destacan que “las ideas e inquietudes que pretendían nuestros padres eran muy diferentes a la que nosotros teníamos. Ellos se preocupaban muchísimo por la primera etapa de vida y nosotros veíamos muy poca implicación con nuestros hermanos en la etapa posterior a los 15-16 años. Sobre todo, en temas relacionados con la inserción laboral y la vida adulta e independiente”. Además, añadía que al estar desde pequeños en asociaciones de padres, habían comprobado la dificultad que entablaba las entidades grandes y lo poco resolutivo que resultaba.

 

Somos la oposición a nuestros padres. Nosotros defendemos que a pesar de su discapacidad, tengan una vida normal, salgan de fiesta, hagan deporte sin compañía, entre otras actividades

 

 

Esta es una de las claves innovadoras que nos trae este proyecto, pues la importancia que tienen las ideas y el papel de esta figura familiar en la vida de una persona con discapacidad intelectual es muy importante. “Por una parte, tomamos la posición normal de pelear y jugar, pero por otra, somos la oposición a nuestros padres, es decir, ellos son demasiado protectores y nosotros defendemos que a pesar de su discapacidad, tengan una vida normal, salgan de fiesta, hagan deporte sin compañía u otras actividades, entendiendo a nuestra generación y siendo el contrapunto de nuestros padres en el momento de educar. De esta forma, normalizamos la situación consiguiendo una inclusión generacional”, señalaba Jorge. Además, añadía que “personalmente siempre intento retar a mi hermano a que consiga todo lo que hacemos el resto de la población, porque al final todo lo conseguimos esforzándonos, y es lo mejor para normalizarlo y para él”.

Este pensamiento que nos transmite su presidente se puede trasladar al funcionamiento de la fundación, pues trabajan principalmente el campo de la igualdad de oportunidades, la innovación social, la inserción laborar, la vida adulta y la cooperación entre distintas federaciones; centrado en personas con discapacidad intelectual mayores de 16 años.

Sus trabajos se dividen en diversas categorías: congresos y seminarios para la difusión de derechos e investigación; jornadas centradas en emprendimiento social, diversidad o sensibilización; y cursos  de diversa naturaleza, destacando los de búsqueda de empleo activo, la informática o las nuevas tecnologías. También destaca “un curso con título por la Universidad de Extremadura, sobre emprendimiento para personas con discapacidad, que da la oportunidad a estos jóvenes de tener una formación universitaria”, comentaba Jorge.

 

La mujer con discapacidad en el ámbito rural se encuentra ante una triple discriminación

 

Así mismo, otra de los campos en los que trabaja la Fundación de Hermanos para la Igualdad y la Inclusión Social, son una serie de proyectos. Uno de los más destacables es el denominado ‘Red de Hermanos de personas con discapacidad intelectual en zonas rurales’. Un proyecto que Jorge Mena considera imprescindible en Extremadura por la doble discriminación que supone ser discapacitado y pertenecer al ámbito rural. “Esto aún se agrava mucho más si nos centramos en  las mujeres, donde nos encontramos ante una triple discriminación como se comentaba en el último congreso iberoamericano de la discapacidad”, señalaba.

A pesar de todas las acciones llevada a cabo, todos los cambios llevan su tiempo. Bien es cierto, que se ha avanzado en el tema de la accesibilidad y la inclusión pero tal y como  afirmaba Jorge:

“queda mucho más camino por recorrer que lo que llevamos, aunque nuestro sueño es llegar a una inclusión total”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies