Historias

Lotería de Navidad, el mayor premio es ayudar

Lotería de Navidad, el mayor premio es ayudar

Pedro Cuevas Moreno

4 diciembre, 2019

El olor a castañas asadas bajo la iluminación navideña. Típico de la estación otoñal. Las calles de todas las ciudades anticipando las festividades. Adornos entremezclados con las hojas de los árboles que mantienen su costumbre y por mucho cambio climático siguen siendo fieles a su cita. Comercios repletos de turrones, bombones de chocolate y estanterías de juguetes. Anuncios de perfumes. Y cada vez más seguro del anticipo de la Navidad. Mejor dicho, de las campañas al estilo Black Friday o Cyber Monday que, mediante rebajas incitadoras de consumo, pretenden transmitir la supuesta sensación navideña de empatía, generosidad e ilusión. Una lástima que el anhelo de adelantar las fiestas tropiece en demasiadas ocasiones con la sensación térmica.

Sin frío no existe Navidad. Sin él, el espíritu navideño muere entre sudores provenientes de la ropa de armario guardada en el período estival. Parece que el Grinch nos ha robado la navidad y las grandes superficies actúan al estilo Batman en Gotham, recuperando la normalidad a golpe de talonario. De esta forma, se mantiene la calma y nos inunda la sensación ficticia de ilusión y magia, solamente transmitida con éxito por los spots de la Lotería de Navidad. Para muchos, el principio de las festividades.

Cada año, la Lotería nos sorprende, para bien o para mal. Desde el mítico Calvo de la Navidad hasta el traumatizante “Na, Na, Na” de Rafael. Todos tienen una historia y no dejan indiferentes a nadie. La creatividad reluce o intenta relucir, sobreponiéndose a las dificultades del paso del tiempo, pues resulta complicado sorprender a una audiencia expectante y con memoria navideña. Por ello, en 2019 nos encontramos delante de, seguramente, las cuatro historias más cotidianas, realistas y emotivas. Situaciones reales de gente de carne y huesos con las que podemos vernos identificados. Un mensaje preciso, haciendo hincapié en el famoso “el mayor premio es compartirlo”.

El leitmotiv es claro y tendría toda la razón si al final su objetivo no fuera otro que vender un boleto. Aunque tomado al pie de la letra, el mejor premio es compartirlo; el mejor premio es ayudar. La Lotería Nacional reparte cantidades a lo largo y ancho de toda la península. Con más o menos suerte, siempre hay gente a las que la vida les devuelve una sonrisa y les facilita el resto de sus días tras largos períodos de tristeza. También existen afortunados a secas. Como personas a las que sin tocarles el ansiado número resultan premiados, porque el mayor premio consiste en ayudar.

Las formas de ayuda son múltiples y se hallan en diferentes contextos. Los premiados por la Lotería de la vida, ya sea con inteligencia límite o enfermedades raras, aquellas que afectan a menos de 1 por cada 2.000 ciudadanos, entre otras, también son historias de la vida real. Este año con el cortometraje de Carmen y Víctor, en cierta medida, nos acerca a esta realidad. Pero no existe mayor realidad que el mundo de ahí afuera. Aquí, se puede colaborar y sentirnos partícipes.

Asociaciones como FEDER Extremadura (Federación Española de Enfermedades Raras) tienen a su disposición participaciones para el gran sorteo del 22 de diciembre. Su presidente, Modesto Díez, afirma que los fondos recaudados a través de la Lotería de Navidad implican notables mejoras en la calidad de vida de los usuarios. Además, suponen beneficios que, de otro modo, costaría conseguir. Una forma de transmitir que el mayor premio es compartir, pues mediante la venta de loterías a través de la Asociación Síndrome de Apert, una de sus entidades, este año, concentrará el dinero para ampliar sus infraestructuras.

Del mismo modo, la Fundación Magdalena Moriche sigue la fórmula. Cada año pone a la venta décimos y participaciones de Lotería de Navidad con un doble objetivo: sensibilizar y obtener recursos. Las Apuestas y Loterías del Estado atraen a un alto porcentaje de población que no necesariamente está vinculado o interesado en la labor de entidades como la Fundación Magdalena Moriche, por lo que, desde la misma, aseguran que supone una forma de llegar a más personas. Por otro lado, el donativo que se obtiene con cada décimo o participación se destina a financiar actuaciones encaminadas a fomentar la inclusión laboral de personas con Inteligencia Límite o Discapacidad Intelectual Ligera de nuestra organización.

 

CARMEN Y VÍCTOR

Carmen y Víctor protagonizan este cortometraje. Ella, enferma, y él, su enfermero. Ambos dentro de una historia, donde la ilusión por la navidad parece perdida, pero la esperanza se mantiene intacta gracias a la frase detonante: “¿Qué vas a hacer con el premio cuando salgas de aquí? «Porque vas a salir de aquí, lo sabes”.

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