Historias

Lazos de amistad, frente a nudos de realidad

Lazos de amistad, frente a nudos de realidad

Pedro Cuevas Moreno

9 enero, 2020

LAZOS DE AMISTAD

En el país del buen tiempo, las terracitas, el cerveceo, el disfrute con sus gentes y la sociabilización, no es de extrañar que a lo largo de nuestra vida tengamos más conocidos que amigos. Y es que, como recuerda el dicho: los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Los de verdad. Mientras que, si nos paramos a contar conocidos, necesitaríamos más de 100 manos. Concretamente, hasta llegar a la media de 536 personas. Límite en el que el estudio sociológico elaborado por el Observatorio Social de La Caixa establece el número de conocidos con los que los españoles llegamos a mantener relaciones sociales.

El estudio contabiliza como “conocidos” a todas aquellas personas con las que se interactúan reiterativamente dentro de un círculo cotidiano en diferentes épocas de la vida. De esta manera, los datos revelan factores decisivos que posicionan a un pequeño porcentaje de la población (un 2 %) con solamente decenas, mientras que, un 2,3% conocen a más de 2.000 personas. Extremos alejados de la mayoría, situada en 400, donde no entrarían las personas necesitadas de un mayor apoyo social debido a su vulnerabilidad y los hombres jóvenes, con trabajo, estudios superiores y recursos económicos, colocados en lo más alto de la pirámide social.

La media es alta y nos hace conocer a todo tipo de personas. Cada una con sus pros y sus contras; con sus virtudes y manías, que hacen alejarnos o crear una chispa mágica llamada amistad. La verdad, el estudio es revelador. Plantea la capacidad sociabilizadora del ser humano, pero a su vez señala la problemática que padecen algunas personas con Autismo o Asperger, entre otras, al mantener y establecer relaciones sociales.

 

No les invitan a cumpleaños, no hablan con ellos, no entienden la falta de empatía que poseen los chicos… Todo, debido al Síndrome de Asperger y las dificultades que tienen a la hora de entender los gestos y la comunicación no verbal.

NUDOS DE REALIDAD

Bernardo Silva, padre de Juan, un chico de 23 años que padece el Síndrome de Asperger, y presidente de la Asociación Síndrome de Asperger de Extremadura, comenta las dificultades que se encuentran los chicos y chicas con este síndrome. Un síndrome que en múltiples ocasiones choca contra una constante exclusión en el entorno escolar e imposibilita acceder en el futuro a una mayor sociabilización.

Sobre esta problemática se sustenta una de las bases con las cuáles la asociación presidida por Bernardo Silva comenzó su andadura en el año 2008. Su primera meta fue resolver el problema de la amistad.  Al principio, “no tenían amigos”. Ahora, “formamos una gran familia”. Aquí no importan las características del trastorno neurológico que hace que las personas tengan una serie de carencias en cuanto a las habilidades sociales y emocionales. No importa que no te miren a los ojos al comunicarse. Como tampoco importa su lenguaje o interés por ciertas temáticas particulares. Lo verdaderamente significativo es el hecho de crear una familia y junto a ella concienciar a la sociedad y dar información acerca de lo que es el Asperger y lo que sienten aquellos y aquellas que lo padecen. Esto sería “lo que más les ayudaría, dar a conocer sus características para que puedan ser tratados adecuadamente. Además de modificaciones en la comunidad educativa, donde cuenten con matizaciones a la hora realizar las tareas o más tiempo para sus exámenes y sus deberes”.

Siguiendo estos pasos se podría alcanzar una mejora en la inclusión social. Se solventarían conflictos educativos e introducirían un conocimiento a la población para comprender que “son literales y no entienden los juegos de palabras ni las ironías”; que el “asperger no es un problema, sino una condición”. Esencial para que nosotros podamos relacionarnos con ellos. Al igual que, una vez se diagnostica el Síndrome de Asperger, ellos trabajan con psicólogos para adquirir habilidades de comportamiento. “Aunque nunca alcanzan el nivel comunicativo de los que no padecemos este trastorno”.

De esta forma, Bernardo recuerda que a pesar de todo “muchas veces las cosas en casa son duras. Por tanto, si es duro para nosotros, su entorno familiar, entendemos que lo sea aún más para el resto de gente que convive con Juan. Él lo sabe. Es consciente de que es asperger y sabe que es una condición. Nunca un problema sino una condición”.

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