Historias

La viralidad del coronavirus y algo más

La viralidad del coronavirus y algo más

Mirada Social

27 febrero, 2020

En enero saltaron todas las alarmas. El Covid-19, más conocido como coronavirus, comenzaba su vuelta al mundo desde Wuham. Poco a poco y de menos a más ruido, las cifras y países donde la neumonía hace presencia aumentan. El miedo no cesa. Las creencias, el alarmismo y la desinformación tampoco. Todo apunta a una pandemia global. No por la enfermedad. Más bien, una pandemia histérica de la sociedad, alimentada por terceros, que se da cada cierto tiempo y nos sitúa bajo una perspectiva apocalíptica digna del mejor guión de ciencia ficción. La viralidad del coronavirus está aquí, pero esconde algo más.

A día de hoy, nadie está a salvo o eso parece. Ni los 9.918,49 km que separan Madrid de la capital principal del brote suponen una distancia mínima de seguridad. La interglobalización se sitúa como el virus más peligroso y la cercanía del click, junto al turismo, salvando las distancias entre ambas, funcionan como canal de transmisión. En el norte de Italia lo saben. En España vamos camino a ello. Pues, actualmente, 12 han sido los casos detectados en la península. Nada hacía presagiar la situación. Ni si quiera los comentarios del famoso cirujano Pedro Cavadas que alertaba sobre la manipulación de los datos a sabiendas de la falta de transparencia del Gobierno Chino. Todo ello, debido a que tiene dos hijas Chinas y puede “permitirse hablar de ello”.

Razones de peso para escribir una serie como ‘The Walking Dead’ o sentirse en el futuro como Bruce Willis en la piel de James Coles en ‘12Monkeys’. Fuera la exageración, en realidad, más bien tiene que ver con razones de peso para observar al colectivo médico enfadado y para visualizar el poder suscitador de alarmismo generado por la televisión y medios online.

 

 

Las cifras son las cifras. No hace falta echar más leña al fuego. Hace falta rigor. Hace falta menos alarmismo y más datos. En definitiva, hace falta más información como la proporcionada por Lorenzo Milá en los Desayunos de TVE. Su mensaje, más que aplaudido en redes, se centra en la tranquilidad y veracidad informativa desde Italia. Combate la viralidad del clickbait ante el “vamos a morir todos” con lo transmitido desde la sanidad del país mediterráneo: «Es un tipo de gripe nueva, es verdad, no tenemos memoria vírica, no tenemos de momento vacuna, pero al final es un tipo de gripe», aseguró.

Además de recalcar que el coronavirus afecta especialmente a personas con defensas bajas o con situaciones de salud precaria, es decir, a las personas mayores, teniendo un índice de mortalidad más bajo que la gripe común, en torno al 2% y 4% en Wuham y un 0,7% fuera. A lo que habría que sumarle los últimos datos arrojados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras visitar la ‘zona cero’, donde observan un descenso de contagios y las cifras de durabilidad superan por mucho a las de mortalidad.

 

 

Ahora, después de esto, cada uno puede montarse su película e informar, si se puede llamar así, con una mascarilla y un traje espacial si es de su agrado. Citando a Milá, «se extienden más el alarmismo que los datos». Como seguramente ya sucedió con el SARS, el H1N1, el ébola, el MERS o el Zika. Nadie se acuerda ya del ébola o de la Gripe A, hasta tal punto dos pacientes ingresados en aislamiento en Málaga por sospechas de coronavirus han dado positivo en gripe A. Mientras nosotros pensamos en “menos mal, solo en gripe A. Eso quedó en 2009. Ese fin del mundo ya pasó”.

 

EL CORONAVIRUS Y ALGO MÁS

La realidad es otra. Y es que el coronavirus esconde algo más. Sabiendo los precedentes y de dónde venimos, su erradicación y cura posiblemente ande cerca. Con ello, el alarmismo hasta la aparición de un nuevo Covid-19. Mientras que, virus permanentes, no erradicados y cuyo fin no se visualiza, continúan. La violencia de género sigue ahí. El machismo también. Sus consecuencias, faltaría más. Perdonen si en algún momento se suscita alarmismo, pero el virus sigue vivo y a lo mejor necesita de la viralidad del coronavirus para focalizar que en lo que llevamos de año 12 mujeres han sido asesinadasmás un caso en Madrid que sigue investigándose-. Un total de 1.045 desde que existen registros oficiales, en 2003, y 35 menores, que se recogen desde 2013. Con el peor precedente en un lustro: 55 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas el año pasado.

Mientras tanto, sigamos protegiéndonos con mascarilla. Agotemos existencias y dejemos sin ellas a los que realmente la necesitan. Seguido de una visualización obligatoria para saber cómo y cuándo lavarse las manos. Cualquier protección es poca. Excepto si hablamos del ámbito sexual y uso del preservativo. Entonces, aquí, no habrá presencia de la viralidad del coronavirus pese a que solamente en España se diagnostican al año alrededor de 3.000 casos nuevos de VIH; una media de 8.722, según los últimos datos de 2017, de gonorrea; y un crecimiento exponencial de 700 casos en 2000 a los 4.941 en 2017 de sífilis. Un repunte de las ETS que no es exclusivo de España y ante el cuál la OMS ha alertado de que cada día se registra un millón de casos nuevos.

Póntelo, pónselo. Como rezaba la campaña publicitaria, el preservativo. No la mascarilla. Aunque su inexistencia y agotamiento cobra sentido para protegerse de los malos humos del tabaco, cuyos datos si son verdaderamente alarmantes. Como preocupante es la media de personas fallecidas en accidentes laborales, dos diariamente hasta establecer un total de 695 personas al año.

A estas epidemias invisibles –o pandemias, pues las encontramos a lo largo y ancho de todo el mundo- habría que sumarle una más: el racismo y xenofobia. Ambas causadas por el temor al contagio, que ha provocado en muchos casos el cierre de fronteras, el aislamiento económico y la caída de las bolsas y negocios. Todo esto, sin caer en el hipotético caso de que el virus hubiese sido propagado por refugiados o migrantes. Mejor no pensarlo.
Sea como sea, el coronavirus está aquí y es una realidad. Aunque oculta algo más. La viralidad del coronavirus hace caso omiso a cualquier otra situación, focalizando toda la atención. Al final, ante todo lo sucedido, lo mejor que nos queda frente al alarmismo y desinformación es el humor. Pues mientras la preocupación se expande, la comunidad de Twitter rinde homenaje al Covid-19 con su cuenta propia. Pues cierto es que la cosa puede ir a peor y ya sabemos que el coronavirus está aquí. Por consecuente, tenemos que aceptarlo, ya que  “no se va a ir nunca de España, porque ya sabéis como tratamos aquí a los que vienen del extranjero, que nada más llegar les damos una casa y dos subvenciones”.

 

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