Historias

El factor humano como elemento enriquecedor del alma pacense

El factor humano como elemento enriquecedor del alma pacense

Pedro Cuevas y Susana Mangut

17 marzo, 2020

Un paseo alrededor de la Alcazaba de Badajoz. Perderse entre los recovecos de la Plaza Alta y sus singulares calles. Descubrir las anécdotas y personajes históricos que esconden la ciudad pacense. Disfrutar de un día soleado frente a la torre de la Catedral de San Juan. Finalizar con un atardecer en el Parque del Guadiana, sentado entre dos puentes y proyectando la vista hacia el oeste con la caída del sol reflejada en el río. Una mirada cautivadora a los elementos arquitectónicos, artísticos y naturales que nos atrae. Nos hace querer volver a repetir y conocer un poco más a fondo a la ciudad. Aunque… ¡CUIDADO! Se corre el riesgo de conocer su interior y quedar encandilados de lo verdaderamente importante: el factor humano.

Normalmente, las ciudades son bonitas por su historia, por lo que representan y por los elementos que la componen. Es una evidencia, pero no la única. Cuando el factor humano entra en juego nos adentra un poco más a conocer el alma de la ciudad. En este caso el alma pacense. Y es que, Badajoz, más allá de todo lo que la compone y a la opinión erigida en cuanto a gustos, es preciosa. No bonita, sino preciosa. No es una opinión, sino una realidad. Pues iniciativas como la puesta en marcha el pasado 28 de febrero por Aexpainba y la Fundación Magdalena Moriche hacen que nos quedemos encandilados.

Con el arte como aliado, la Asociación Extremeña de Personas con Inteligencia Límite y Discapacidad Intelectual Ligera (Aexpainba) y la Fundación Magdalena Moriche inauguraron una sala de exposiciones para mostrar las obras realizadas en los campos de voluntariado juvenil ‘Art Brut’ por personas con y sin discapacidad intelectual. Actualmente, desde la Fundación, se lamentan. Pues, lógicamente, la situación  también les ha afectado. Según nos cuenta, es mucha la especificación y un gran número de personas las que se han interesado por concertar visitas a la sala que han tenido que cancelarse. Pese a ello, «nada ni nadie puede quitarles el derecho a desarrollar sus capacidades ni a tener acceso a la cultura«, comenta la Presidenta de la Fundación.

Pero la meta está clara. En Aexpainba y Fundación Magdalena Moriche sobran luchadores y ni si quiera el coronavirus impedirá que se siga adelante. De hecho, en el denominado Campo ‘Art brut’, se presenta ya la tercera edición. «Nuestra idea es continuar aumentando la experiencia que nos abala dentro del sector audiovisual. Lo tenemos claro…».

La idea de la nueva sala  surge de Fernando Durán, Jerente de la Fundación, «para exponer las obras de arte que han sido creadas, tanto en el cine inclusivo, como en el Campo ‘Art Brut’: fotografías, pinturas, etc».

El cometido de Fundación Magdalena Moriche y Aexpainba, pasa por trabajar todas las esferas vitales de las personas con inteligencia límite y  discapacidad intelectual ligera. Magdalena Moriche,  Presidenta de la Fundación que lleva su nombre, nos aclara que el objetivo concreto de esta iniciativa, reside en «llevar el arte hasta los chicos, pero de una manera totalmente inclusiva, es decir, que se  comparta con personas sin discapacidad intelectual que trabajan y se integran, con nuestros usuarios».

 

INICIATIVA DEL CINE INCLUSIVO

Otra de las iniciativas que ha encajado muy bien desde hace ya algún tiempo en Aexpainba y Fundación Magdalena Moriche, es el cine inclusivo. de hecho, esta es ya, la segunda edición de la actividad: consiste en aprender una serie de técnicas de rodaje para realizar, posteriormente, un cortometraje que se expondrá al público, precisamente, en la nueva sala de exposiciones, según relata Moriche. Además, señala que «durante tres meses de formación y un mes de puesta en marcha del corto, se ha vivido una experiencia absolutamente inclusiva, entre los chicos de la asociación y un grupo de voluntarios, todos ellos de edades distintas y diferentes características». Aquí, con el cine como preámbulo, el fin último y primordial, sigue siendo el mismo: conseguir la plena integración y  desarrollo social de las personas con discapacidad intelectual o con inteligencia límite. Por otra parte, en palabras de Magdalena Moriche, «es una de las mejores formas para conseguir la normalización y sensibilizar a las personas  sin discapacidad intelectual que trabajan codo a codo con los usuarios de la fundación».

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