Historias

El desafío de la igualdad

El desafío de la igualdad

Pedro Cuevas Moreno

23 junio, 2020

“Las niñas tienen que ser perfectas y los niños valientes”. “Sonríe que estás más guapa”. “¡Qué fea estás tan seria!” Clichés, clichés y más clichés. El ciclo de la vida establece que: Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos; pero no. No siempre es igual. Si el ciclo tuviese género y en este caso fuese femenino sería así: Naces, luchas, luchas, luchas y los estereotipos siguen ahí una vez todo se termina. Inamovibles. Puntuales. Iguales que el primer día. Palpables y visibles desde la infancia. Desde el arraigado color azul para los niños y el previsible rosa para las niñas, hasta el juguete de guerra para ellos y la estética de las muñecas para ellas. Seguro que te suenan, ¿verdad?

Si formas parte de este planeta, por mucho terraplanismo y argumentaciones posibles ante la negativa de no haber escuchado nunca antes esto, siento decir que lo has escuchado – al igual que la tierra es redonda -. Caso diferente sería reconocer su significado de primeras. Se toma como un simple comentario o una simple broma. No va más. Cuando en realidad su trasfondo implica partir desde el primer minuto bajo una situación diferente. Una situación de desigualdad.

Y así, nos lo hace ver la responsable del Plan Motiva Badajoz, Estefanía Rodríguez. Dentro de la nueva normalidad, con idas y venidas de sofoco por las mascarillas, tras varias recolocaciones, un saludo atípico y a simple vista a dos metros de distancia, Estefanía comenta a raíz de su taller sobre empoderamiento femenino dentro de las actividades de ‘Veranos en la RUCAB’ como la identificación de estas situaciones haría posible dar una respuesta y actuar. Este es el objetivo, en particular, de su taller y, en concreto, del empoderamiento femenino, pues al final «trata de que las mujeres adquiramos conciencia de las situaciones que nos hacen estar en vulnerabilidad por cuestiones de género para que luchemos y conozcamos las herramientas«.

 

El empoderamiento femenino debería empezar en la infancia, ayudaría a eliminar comentarios y estereotipos que pueden degenerar en una futura violencia o discriminación

 

 

«El empoderamiento femenino debería empezar en la infancia, pero para ello es muy importante que las figuras de referencias de las niñas, ya sean sus madres, tías o primas, tengan conciencia de ello». Y es que, su identificación y reconocimiento «ayudaría a eliminar comentarios y estereotipos que pueden degenerar en una futura violencia o discriminación«. Un caso actual se puede observar con la COVID-19 y el 8M. Una relación «que ha llegado a culpar al movimiento feminista de la propagación” y que ha hecho mucho daño a las mujeres y a un “movimiento muy digno», argumenta Estefanía.

Las mujeres desde la infancia se enfrentan a una lucha por la igualdad que puede repercutir en su futuro académico. Existen estudios como el realizado por la revista Sciencie que concluye como las niñas a partir de los 6 años comienzan a sentirse menos inteligentes. Al igual que investigaciones sobre la autoestima en la adolescencia, donde las chicas sufren una disminución brusca de su autoestima debido a la figura corporal. «Los hombres no tiene tanta presión sobre cómo debe ser su cuerpo perfecto. Sin embargo, nosotras tenemos unas directrices sociales de cómo podemos ser y como tenemos que ser».

 

La revolución del Satisfayer ha puesto la masturbación femenina a la vista de todos. Ahora es algo más natural, antes estaba vetado

 

Estereotipos y barreras de género que siguen ahí. Difíciles de eliminar, pero cuyo camino comienza nada más da luz el ciclo de la vida. Y que, paso a paso, se pueden lograr entre todas. Con la información necesaria. También con el acompañamiento idóneo: el de los hombres.

«Los hombres juegan un papel muy importante«. El reto masculino pasa por «escuchar y dar voz» a las mujeres. Como sucede con cualquier otro privilegio, ahora es momento de escuchar para comprender. Comprender que el feminismo es igualdad y tiene muchos años de historia. Para nada tiene que ver con una moda. Que pensar en el empoderamiento femenino como la superioridad frente al hombre es un error. Y comprender que, por ejemplo, la masturbación femenina es algo natural.

«La revolución del Satisfayer ha puesto la masturbación femenina a la vista de todos. Ahora es algo más natural, antes estaba vetado. Aún así, sigue existiendo el taboo sexual y abarcando la sexualidad desde una perspectiva de culpa o vergüenza», apunta la responsable del Plan Motiva Badajoz. «Cuando vivimos situaciones de abusos, tendemos a sentirnos en lugar de víctimas, avergonzadas y culpables. Esto hace que no paremos a tiempo situaciones que no queremos vivir».

Por ello, hace hincapié en la identificación e información. Identificación para que frases del tipo: “Si no te acuestas conmigo es porque no me quieres” o “si has venido hasta aquí tenemos que terminar”, se erradiquen. Información para detectarlas. Dos pilares fundamentales como menciona Estefanía y con los que trabaja dentro de Motiva Badajoz. «Una de las tareas que más me gusta es enseñar la escalera de la violencia machista. Abajo aparecen cosas muy básicas como el control de las redes sociales, a menudo que sube vamos viendo casos más extremos. Si algo se muestra, se conoce. Quiero pensar que si les sucediese sabrían detectarlas, por ello el conocimiento es la herramienta más potente», concluye Estefanía alegando que, pese a las creencias sociales, «vivimos en una sociedad machista» y conseguir el empoderamiento en una zona en riesgo de exclusión como el Gurugú no se distancia mucho de una gran empresa. «No creo que allí se sea más machista o que una etnia pueda serlo».

 

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